La RED EDUCAR, presente en el Congreso de Pastoral Educativa del Vaticano 2026
Representantes de RED EDUCAR España participaron en el Congreso Internacional sobre Pastoral Escolar y Universitaria, celebrado en el Vaticano, una experiencia de encuentro y reflexión que renueva nuestro compromiso con una educación que acompaña, acoge y educa desde el corazón.

Los días 22 y 23 de octubre de 2026, representantes de RED EDUCAR España participaron en el Congreso Internacional sobre Pastoral Escolar y Universitaria, celebrado en el Aula Pablo VI del Vaticano y organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación bajo el lema “Trazar nuevos mapas de esperanza”.
Educadores de diferentes países se reunieron para reflexionar sobre algunos de los grandes desafíos de nuestra misión educativa: el cultivo de la interioridad, el mundo digital, la educación para la paz y, especialmente, el acompañamiento de niños y jóvenes en una realidad en constante transformación.
Para quienes participaron en representación de nuestra Red, estos días fueron también una oportunidad para encontrarse, compartir experiencias y volver a mirar la tarea educativa desde aquello que le da verdadero sentido: la persona que tenemos delante.
Educar el corazón y hacer de nuestras escuelas un hogar
Uno de los momentos centrales del Congreso fue el encuentro con el Papa León XIV, quien invitó a los educadores a construir escuelas y universidades capaces de convertirse en “un hogar, un lugar familiar donde se es esperado”.
Una invitación que nos interpela especialmente como RED EDUCAR y que se concreta en los pequeños gestos de cada día: conocer a nuestros estudiantes, mirarlos, escucharlos, acompañar sus procesos y ayudarles a reconocer los dones que poseen.
El Santo Padre recordó también la importancia de una pastoral educativa centrada en la educación del corazón, capaz de cultivar la compasión, la gratitud, la sensibilidad ante el dolor de los demás y el deseo de Dios.
Un mensaje profundamente conectado con nuestra manera de comprender la educación: acompañar integralmente a la persona y generar comunidades donde cada estudiante pueda sentirse conocido, acogido y valorado.
La interioridad, una tarea compartida
Otro de los grandes aprendizajes del encuentro fue la necesidad de seguir cultivando la interioridad en nuestras comunidades educativas.
María Victoria Gálvez de la Ossa, miembro del equipo de gestión de RED EDUCAR España, destacó que la formación espiritual no corresponde únicamente a determinados momentos o espacios, sino que puede hacerse presente transversalmente en la vida escolar y en los distintos aprendizajes.
«Todos somos responsables de la formación espiritual y […] se puede trabajar en cada contenido».
En esta misma línea, Rocío López Águila, también integrante del equipo de gestión, vinculó esta llamada con nuestra tradición agustiniana: aprender a no quedarnos únicamente en lo exterior, sino ayudar a cada persona a mirar hacia dentro.
«Nuestro deseo es no quedarnos en lo que vemos, sino ir un poquito más allá y descubrir a la persona que tenemos dentro, trabajar la interioridad como San Agustín nos enseña».
Una invitación especialmente significativa en un contexto marcado por la rapidez, la hiperconexión y la necesidad constante de respuestas inmediatas. Educar también implica ofrecer tiempo, silencio y espacios para hacerse preguntas.

Acompañar la búsqueda de la verdad
El acompañamiento fue otro de los conceptos que atravesó profundamente la experiencia.
Elena Ramos de la Torre, del equipo de pastoral del Colegio San Agustín de Valladolid, resume su propósito en estas palabras:
«Acompañar a nuestros alumnos en la búsqueda de la verdad con amor e intentando generar en ellos una postura crítica hacia esta búsqueda».
Por su parte, fray José Manuel Cambero Cenzano, director del Colegio Sagrado Corazón de Guadalajara, destacó la importancia de ayudar a los jóvenes a desenvolverse en los nuevos modos de aprender, trabajar y relacionarse, integrándolos desde una mirada cristiana y agustiniana.
«Tenemos que ser capaces de vivir nuestro proceso de interioridad, que es absolutamente agustiniano».
Para ello, el educador también está llamado a recorrer su propio camino interior. Solo desde una experiencia personal de búsqueda, encuentro y crecimiento podemos acompañar auténticamente a otros.
Humanizar también el mundo digital
Las reflexiones del Congreso abordaron asimismo uno de los grandes desafíos del presente: la relación entre educación, tecnología e Inteligencia Artificial.
Desde RED EDUCAR entendemos que estas herramientas ofrecen nuevas posibilidades, pero necesitan estar siempre acompañadas por discernimiento, criterio y una visión profundamente humana de la educación.
Sergio Almenzar Mariscal, miembro del equipo de gestión de RED EDUCAR España, subrayó precisamente la importancia de aquello que ninguna tecnología puede sustituir: la inteligencia vinculada al amor, la inquietud, la constancia y el trabajo.
«Lo que importa de verdad es la inteligencia que llevamos como cristianos, que se liga con el amor, que se liga con la inquietud, que se liga con la constancia y con el trabajo».
La innovación cobra verdadero sentido cuando permanece al servicio de la persona y contribuye a construir relaciones, aprendizajes y comunidades más humanas.
Llevar lo vivido a nuestros colegios
Más allá de estos días en Roma, el verdadero desafío comienza ahora: llevar lo vivido a la vida cotidiana de nuestros centros educativos.
David Antoñanzas Ortaneda, miembro del equipo de gestión de la Red, expresó este deseo desde un gesto tan cotidiano como esencial:
«Ojalá que ese acompañamiento que hacemos, con esa sonrisa, haga que nuestros alumnos, nuestras familias y nosotros como profesores, nos sintamos más parte de la comunidad educativa».
También Berta Martín Papperitz, del equipo de pastoral del Colegio San Agustín de Valladolid, puso el acento en la necesidad de que nuestras escuelas sean lugares en los que niños y jóvenes puedan encontrar familia, especialmente cuando atraviesan situaciones de dificultad o malestar.
Fr. Antonio Carrón de la Torre, presidente de RED EDUCAR, resumió estos días como una experiencia profundamente comunitaria y de encuentro, que permite volver a poner en el centro la interioridad y el acompañamiento dentro de nuestra misión educativa.
Regresamos de este Congreso con preguntas, desafíos y, sobre todo, con nuevos sueños compartidos. Sueños que nos llaman a cultivar la interioridad, acompañar la búsqueda de la verdad, educar el corazón y fortalecer el sentido de pertenencia a nuestras comunidades.
Seguimos trazando juntos nuevos mapas de esperanza, convencidos de que educar significa caminar al lado de cada persona y ayudarla a descubrir quién está llamada a ser.





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