XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026: IA con corazón docente
- Equipo de comunicación Red EDUCAR

- 27 feb
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 6 días
Más de 400 docentes agustinos, procedentes de distintos puntos de España, participaron en la inauguración de la XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026, un espacio ya consolidado de formación, reflexión pedagógica y encuentro fraterno. Este año, el evento se desarrolló bajo el lema «IA con corazón docente», invitando a profundizar en el diálogo entre innovación tecnológica y humanismo educativo.

Nuestros docentes participaron activamente en este encuentro que inspira a seguir creciendo como educadores comprometidos con una formación integral, humana y con sentido. Entendemos la educación como un proceso comunitario: somos una comunidad que aprende. Por ello, estar presentes en este espacio nos ayuda a discernir cómo integrar las nuevas tecnologías sin perder lo más valioso: la persona, la relación educativa y el acompañamiento cercano.
Primera jornada: interioridad y tecnología con sentido
La inauguración, el 21 de febrero, estuvo marcada por las palabras de Hna. Ana María Guantay, superiora general de las Agustinas Misioneras. En un contexto cultural profundamente atravesado por la aceleración tecnológica, subrayó que este momento representa “una oportunidad muy valiosa” para la educación agustiniana.
Lejos de plantear la inteligencia artificial como amenaza, la presentó como provocación y desafío. La clave —afirmó— es no perder la raíz: la interioridad, el encuentro y la comunidad. En un mundo marcado por la hiperconectividad y la exterioridad constante, el pensamiento de san Agustín ofrece un anclaje sólido: volver al corazón para vivir arraigados en este tiempo.
La religiosa insistió en una dinámica pedagógica esencial: maestros y alumnos caminan juntos. “Nosotros solos no lo vamos a hacer”. La relación educativa se entiende como proceso mutuo de aprendizaje, donde la humildad y la comunión fortalecen la identidad agustiniana.
“La interioridad, la capacidad de encuentro y las relaciones auténticas son elementos centrales que no podemos desaprovechar”, vino a expresar en su intervención. En un entorno que favorece la exterioridad constante y la dispersión, el pensamiento de san Agustín ofrece un anclaje: volver al interior para encontrar sentido y, desde ahí, servir a los demás.

Tecnología con hoja de ruta
En la misma jornada intervinieron Tirso Maldonado y César Poyatos, aportando una reflexión complementaria desde el ámbito de la innovación educativa.
Maldonado advirtió del error de implantar tecnologías sin una transformación real de procesos y mentalidades. La inteligencia artificial no puede tratarse como un simple buscador; requiere comprensión profunda, formación en el diseño de prompts y una estrategia clara centrada en las personas.
Por su parte, Poyatos insistió en que “prohibir no educa”. Frente al miedo, propuso alfabetización digital crítica, ética y segura. Señaló riesgos reales —desinformación, sesgos y desigualdad—, pero también el potencial de la IA para personalizar el aprendizaje, siempre con el docente como mediador insustituible.
La jornada concluyó con un concierto de la Escolanía del Escorial, que aportó un momento de belleza y contemplación, recordando que la educación integral incluye también la dimensión estética y espiritual.

Segunda jornada: Eucaristía, discernimiento y envío
El segundo día comenzó a las 20:30 horas con la celebración de la Eucaristía, presidida por fray Carlos González Castellanos, OAR, prior provincial de la Provincia San Nicolás de Tolentino, junto a una veintena de sacerdotes.
La celebración fue acción de gracias por el encuentro, súplica por la apertura de los colegios a las nuevas tecnologías y memoria agradecida de los educadores que han precedido en la misión agustiniana en España.
En su homilía, fray Carlos situó el Aula en clave cuaresmal: conversión, interioridad y superación de las tentaciones. Recordó que el verdadero progreso nace del corazón y que la prudencia —no la exhibición ni el riesgo innecesario— es camino seguro ante los desafíos. Oración, ayuno y limosna fueron presentados como “alas” que elevan la vida espiritual y sostienen cualquier renovación auténtica.
Inteligencia artificial y corazón pastoral
La reflexión académica continuó con la ponencia de Charo Fernández Aguirre, quien desplazó el foco hacia la dimensión antropológica y pastoral. La inteligencia artificial puede asistir, organizar y optimizar procesos, pero no puede sustituir el acompañamiento humano.
Educar es acompañar, discernir y sostener. La tecnología interpela el corazón docente, pero no lo reemplaza. La clave no es optar entre persona o herramienta, sino formar criterio para pensar con la tecnología y sobre la tecnología.
Clausura: la persona en el centro
La clausura estuvo a cargo de fray Antonio Carrón de la Torre, OAR, consejero general y responsable de la Red Educar. En un momento histórico en el que la Iglesia reflexiona activamente sobre la inteligencia artificial, recordó que la persona debe permanecer siempre en el centro.
Propuso tres líneas claras: educar para la IA (competencia ética y crítica), educar sobre la IA (comprender su funcionamiento) y educar con la IA (integrarla pedagógicamente). Siempre evitando absolutizar la herramienta y reafirmando que el fundamento de la misión educativa cristiana es Jesucristo.
Innovar sin perder el alma
La XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026 ha mostrado que es posible conjugar innovación y tradición, técnica y trascendencia, competencia profesional y corazón pastoral.
La inteligencia artificial plantea retos inéditos. Pero la respuesta no es el miedo ni la fascinación ingenua, sino el discernimiento. En las aulas agustinianas, el futuro no se construye solo con algoritmos, sino con educadores que creen en cada alumno como persona única, llamada a la verdad y al bien.
Humanizar la tecnología desde el corazón del carisma: ese ha sido el horizonte compartido.




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