“Sigamos educando con inteligencia y con corazón”: clausura del Aula Agustiniana de Educación
- Equipo de comunicación Red EDUCAR
- hace 5 días
- 3 Min. de lectura
Fray Antonio Carrón de la Torre, consejero general y responsable de la Red Educar, cerró la XXXII edición agradeciendo el compromiso docente y recordando que la persona debe estar siempre en el centro.

“Gracias”: una palabra que nace del corazón
A las 12:08 horas, fray Antonio Carrón de la Torre, consejero general de la Orden y responsable de la Red EDUCAR, fue el encargado de clausurar la XXXII Aula Agustiniana de Educación.
Sus primeras palabras marcaron el tono de la despedida: “Gracias”. Una gratitud que, como señaló, nace del corazón tras más de tres décadas de camino compartido. Año tras año, este encuentro de la familia educativa agustiniana se ha convertido en signo de comunión, visión compartida e impulso renovado para quienes viven la educación como una verdadera vocación.
El consejero general agradeció especialmente el trabajo constante de la comisión organizadora y la presencia de quienes viajaron desde lejos para participar en esta edición, subrayando el carácter internacional y fraterno del Aula.
Un contexto nuevo: inteligencia artificial y magisterio
La XXXII edición ha tenido un matiz particular: celebrarse en un momento histórico en el que la Iglesia reflexiona activamente sobre la inteligencia artificial y sus implicaciones éticas y sociales. Fray Antonio recordó cómo el Papa ha insistido en que, ante esta nueva revolución tecnológica, la persona debe permanecer siempre en el centro.
La inteligencia artificial —afirmó— es un instrumento, una herramienta al servicio del ser humano. Y a los educadores corresponde una tarea decisiva: formar a quienes utilizarán esa tecnología.
“No perdamos el rumbo: lo importante es la persona, no la herramienta”.
Durante estos días, las distintas ponencias han mostrado que no estamos ante una moda pasajera, sino ante una transformación profunda del modo de enseñar y aprender. El reto no es decidir si la IA se utilizará o no, sino cómo integrarla pedagógicamente con responsabilidad, competencia profesional y criterio ético.
Inteligencia artificial y corazón docente
Retomando el lema de la edición —inteligencia artificial y corazón pastoral—, fray Antonio subrayó que ninguna tecnología puede sustituir la experiencia humana del encuentro.
Un algoritmo puede procesar datos, pero no puede tocar el corazón.Una herramienta digital puede generar contenidos, pero solo un maestro puede reconocer una mirada inquieta.Un sistema automatizado puede analizar resultados, pero solo una comunidad educativa puede formar personas libres, solidarias y abiertas a la trascendencia.
La educación, recordó, no es mera transmisión de información: es formación integral. No es solo técnica, es armonía. No es solo innovación, es tradición viva que se transmite de generación en generación.
Desde la espiritualidad de san Agustín, la enseñanza nace del corazón inquieto que busca la verdad. Por eso, ante los avances tecnológicos, la misión no es resistirse al cambio ni absolutizarlo, sino discernirlo.
Tres claves para integrar la IA
En la parte final de su intervención, propuso tres dimensiones para integrar adecuadamente la inteligencia artificial en nuestros centros:
Educar para la IA, desarrollando competencias críticas y éticas.
Educar sobre la IA, comprendiendo su funcionamiento y aplicaciones.
Educar con la IA, integrándola como herramienta que mejore los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Siempre, subrayó, evitando “divinizar” las herramientas y recordando que el fundamento de la misión educativa cristiana es Jesucristo, camino, verdad y vida.
El futuro se escribe en el aula
La clausura fue, más que un cierre, un envío. El futuro de la educación no se decidirá únicamente en los laboratorios tecnológicos, sino en las aulas donde un docente sigue creyendo que cada alumno es único, irrepetible y llamado a algo grande.
“Sigamos educando con inteligencia —concluyó— y sigamos educando con corazón”.
Con ese horizonte, la XXXII Aula Agustiniana de Educación se despide reafirmando su compromiso: integrar innovación y humanidad, técnica y ética, progreso y trascendencia, sin perder nunca de vista que la persona es el centro y la razón de toda tarea educativa.




Comentarios